Dieta depurativa

La Navidad es el período del año en que se concentran mayor número de fiestas y celebraciones. La tradición nos impulsa a reunirnos con los seres queridos alrededor de la mesa, lo que supone un ritmo muy exigente para nuestro metabolismo. El sistema digestivo apenas puede hacer frente a todo lo que le suministramos en tan pocos días porque, además de cantidad, le enviamos alimentos con nutrientes de todas las categorías posibles.
Las reuniones familiares, el ambiente festivo y la presión publicitaria nos llevan a incurrir en los siguientes excesos:
Se ingieren grandes cantidades de grasas perjudiciales para el corazón y el sistema cardiovascular -fundamentalmente saturadas y colesterol-.
El consumo de proteínas también es elevado, ya que están presentes en un alto porcentaje en mariscos, pescados, carnes y frutos secos.
Los hidratos de carbono suelen estar muy refinados, por lo que la ingestión de fibra vegetal -tan beneficiosa para la circulación y el buen funcionamiento intestinal- resulta muy escasa.
La ingesta de azúcares refinados también se dispara con los dulces y postres navideños. También se suele beber más alcohol del habitual.
Por si esto fuera poco, el ritmo de vida es muy sedentario y se realiza poco ejercicio, ya que las fechas no invitan precisamente a las actividades al aire libre.
Dadas estas circunstancias tan especiales, resulta muy recomendable y altamente preventivo someternos a una dieta depurativa en los días posteriores a las fiestas. Si nuestro organismo es capaz de soportar los excesos es porque también le concedemos períodos de relativo descanso para que se recupere del trabajo intenso. En cualquier caso, hay que dejar claro que si hemos estado un mes comiendo por encima de las cantidades normales tampoco podemos pretender depurar todo eso en una semana. Para recuperarnos de los excesos gastronómicos debemos seguir las siguientes recomendaciones:
Un primer aspecto importante es calmar la ansiedad que nos impulsa a comer de forma compulsiva y desequilibrada.
Después, y por pura lógica, nada mejor que abandonar los alimentos que hemos tomado en mayor cantidad y volver a ingerir los que han estado menos presentes en nuestra dieta durante estas fechas.
Es fundamental reducir el consumo de alimentos grasos y muy proteicos, en especial los de origen animal, productos lácteos enteros, frituras, aperitivos, repostería y bollería industrial.
Hay que aumentar el consumo de hortalizas y frutas frescas, lo cual no significa comer a todas horas verduras hervidas. El repertorio es mucho más amplio y la mayor parte de ellas tienen efectos depurativos naturales que, sin que nos demos cuenta, nos ayudan a eliminar gran parte de las toxinas acumuladas.
Se recomiendan las legumbres, que contienen proteínas y son ricas en fibra e hidratos de carbono complejos (más aconsejables que los simples o refinados), que también hay en los cereales integrales y sus derivados (pan, pasta o arroz).
Es imprescindible reducir al máximo el consumo de azúcar y alcohol.
Hacer un ejercicio suave, como por ejemplo caminar. La actividad física ayuda a mantener altos los niveles de colesterol bueno o HDL.

Sugerencias para elaborar un menú depurativo
1. Empezar las comidas con una sopa clara de verduras es agradable, además de beneficioso.
2. Las ensaladas son la forma más sabrosa y adecuada de consumir vegetales frescos crudos
3. El plato principal: legumbres, cereales, pasta y hortalizas. Garantizan que el aporte predominante es de hidratos de carbono: verdadero combustible de nuestro organismo.
4. Limitar el consumo de proteína animal, mejor el pescado que la carne, especialmente la roja.
5. Las frituras están prohibidas.
6. El pan y los cereales integrales.
7. El agua y los zumos de frutas naturales sustituyen a los refrescos.
8. Los postres más recomendables son los que no incluyan pastelería o bollería, como yogures desnatados, quesos frescos, compotas y macedonias de frutas.
9. El café, al alcohol y el tabaco hay que dejarlos a un lado. En lugar de café se puede tomar achicoria o malta.
10. La sal y especias picantes fuera de nuestra dieta.
11. Beber al menos dos litros de agua al día es una norma de obligado cumplimiento. A esta dosis hay que sumarle una buena tanda de infusiones diarias.
12. Comer despacio.

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Alimentos básicos en la dieta depurativa
Grandes aliadas: frutas u verduras:
Frutas:
Piña
Manzana: es la mejor fruta para eliminar toxinas, gracias a su fibra con acción absorbente.
Uva: fuente de potasio y fibra. Fruta que depura la sangre, regula el colesterol y tiene una acción diurética y laxante
Granada: un buen diurético, con pocos azúcares, mucha fibra, vitamina C y antioxidantes.
Limón, naranja, pomelo: tiene una función antioxidante de las células de nuestro cuerpo. Como diurético se encarga de eliminar impurezas a través de la orina.

Verduras:
Berros: ricos en vitaminas C y E, así como minerales. La mejor forma de prepararlos es en ensalada.
Cebolla: es preferible cruda porque así conserva sus propiedades. Para suavizarla sin que pierda su aportación nutritiva, pruebe macerándolas con zumo de limón.
Alcachofa: elimina la retención de líquidos y favorece la desintoxicación del hígado.
Espárragos: con mucha fibra, potasio, vitamina C y ácido fólico.
Apio: uno de los mejores alimentos depurativos. Elimina los residuos perjudiciales, mejora la circulación y favorece el tránsito intestinal gracias a su alto contenido en fibra.
Perejil: ideal para acabar con la retención de líquidos. Rico en vitamina C, calcio, hierro y principios antioxidantes.
Vegetales con cierto sabor amargo (alimentos coléricos), estimulan la segregación de bilis y facilitan la digestión: alcachofa, achicoria, endibia, berenjena, escarola…

Yogur con lactobacilos: su acción bacteriana equilibra la flora intestinal y evita sustancias nocivas.
Cereales integrales: esenciales para mantener limpio el intestino por su capacidad de absorción de toxinas.

Caldo depurativo:

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