Arxiu del maig del 2008

El poder de la comida en familia

dilluns, 19/05/2008 (11:49)

La comida en familia: infinitas ventajas

Hace poco os hablaba de la estrategia NAOS, un proyecto del Ministerio de Sanidad y Consumo para hacer frente a la Obesidad Infantil. Aunque es cierto que nos da buenos consejos dejan por comentar algo muy importante, ¿sabrías decirme el qué?
Recordemos en decálogo NAOS:
1. Promover la variedad de alimentos en la dieta para que sea equilibrada
2. Que los HC representen el 50% de nuestra dieta
3. Que las grasas no superen el 30% y que no sean trans
4. Que las proteínas ocupan el 20%
5. Incrementar el consumo de frutas y verduras
6. Moderar el consumo de grasas, azúcares, bollería, refrescos…
7. Beber 2l de agua al día
8. Reducir el consumo de sal
9. Desayuno completo
10. Involucrar a todos los miembros de la familia en actividades como hacer la comprar o preparar la comida.

Obvian por completo el poder de la comida en familia

La familia, como agente socializador, determina el comportamiento de los hijos. La dieta no queda exenta de esta influencia. La comida en familia contribuye al desarrollo de los futuros hábitos alimentarios, entre otras muchas cosas.

1. Influencia en el patrón de alimentación
Lógicamente, un niño o adolescente que como sólo no se va preocupar de incrementar su consumo de fruta, verdura y legumbres. Más bien al contrario, abusará de platos precocinados, comida rápida y refrescos carbonatados y siempre que pueda se escapará a un restaurante de comida rápida con los amigos.
Un niño o adolescente que coma en familia llevará una dieta variada y equilibrada.

2. Influencia de las comidas en el aprendizaje de vocabulario
Los niños pequeños son capaces de aprender entre 8 y 10 palabras nuevas cada día. El vocabulario lo aprenden en el contexto social: escuela, amigos y familia. En una comida familiar sin interferencias (televisión, llamadas de móvil, videojuegos…) hay conversaciones que ayudan al niño a adquirir vocabulario, pero sobretodo, a aclararle el significado de palabras que ha aprendido y que por vergüenza o por falta de confianza no han preguntado. Luego, las conversaciones familiares son una fuente esencial para conocer el significado de las palabras que aportarán riqueza al vocabulario posterior.

3. Influencia en la salud mental de los adolescentes
Los niños y adolescente que comen en familia conocen mejor la historia familiar y sienten que forman parte de algo importante, su autoestima es mayor, se relacionan mejor con sus hermanos y compañeros y reacciona mejor frente adversidades.
Al tener mayor autoestima participan menos en peleas, no piensan en el suicidio (pensamiento bastante recurrente en la adolescencia), fuman y beben menos, consumen menos drogas, inician las relaciones sexuales más tarde y presentan un mayor rendimiento académico.

4. Cómo deben ser las comidas familiares
Para que los niños y adolescentes quieran participar de las comidas familiares debemos procurar un ambiente determinado e intentar seguir ciertas rutinas:
• Evitar la televisión, contestar el teléfono…
• Marcar un horario fijo: se come a las 14 o se cena a las 21
• Poner la mesa lo más completa posible para no ir levantándose
• Empezar y terminar todos a la vez
• Todos deben participar en poner la mesa y recoger, debe haber algunas fuentes con alimentos como por ejemplo las ensaladas que deban repartirse, para así aprender a compartir…
• Evitar monopolizar la conversación
• Escuchar con atención y preguntar
• Procurar que las comidas sean un momento para disfrutar, crear un ambiente positivo, sin reprimendas…
Aunque hay que ser realista y en muchas ocasiones y más si hay niños muy pequeños, lo que se va a escuchar en la mesa va a ser: “siéntate bien”, “espera a que se sienten todos”, “cómete también la verdura”, “no te levantes todavía”, “esos modales”…, pero eso también es educación de buenos hábitos.
Si nos encontramos frente a la época de la revolución hormonal, es decir, la adolescencia… Nuestros hijos igual no quieren compartir comidas familiares. Les atrae más comer con amigos ya que ellos “sí que les entienden”, comparten preocupaciones…bien, pues podríamos invitar al amigo/a del alma de nuestro hijo/a a comer o cenar, podemos pedirles ideas o ayuda a la hora de elaborar los menús, y como he dicho antes, evitaremos las reprimendas, aunque seguro merecidas, para otro momento.

5. Cualquier omento es bueno
El ritmo de vida actual hace difícil a algunas familias comer todos juntos. Sí uno quiere, uno puede.
No siempre tiene que ser al medio día, seguro que reunirse para cenar es más fácil.
Los padres y madres trabajadores debemos ser los promotores de las comidas en familia y predicar con el ejemplo: llegar antes a casa, anteponer la reunión familiar a todo lo que siga en la agenda…
Y si a pesar de todo sigue siendo difícil, hay que encontrar momentos durante el fin de semana: los desayunos del domingo, las comidas con abuelos, tíos y primos, cena y cine los sábados por la noche…

El agua

divendres, 16/05/2008 (07:32)

Llega el buen tiempo y todas nos quejamos de lo mismo: “con el calor retengo muchos líquidos

Bien, para entender por qué retenemos líquidos y otros mitos relacionados con el agua, tenemos que conocer muy bien el líquido elemento.

¿Qué es el agua?
La fórmula de este valioso elemento la conocemos todos: H2O. El agua es una combinación de hidrógeno y oxígeno y es el componente principal de los seres vivos.
El cuerpo humano tiene un 75 % de agua al nacer y cerca del 60 % en la edad adulta.

¿Cuáles son sus funciones?
• Todas las células y órganos dependen del agua para su funcionamiento. De hecho se puede vivir sin comer mucho más tiempo que sin beber. Sin beber sólo viviríamos unos días.
• El agua sirve como lubricante y es la base para la saliva y los líquidos de las articulaciones.
• El agua también es un regulador de la temperatura corporal a través de la transpiración .
• Finalmente ayuda a prevenir y aliviar el estreñimiento al movilizar el alimento a través del tubo digestivo.

¿Dónde la encontramos?
• La fuente principal y mejor es el agua potable.
• Algo del agua también se obtiene de alimentos líquidos como las sopas, la leche y los zumos.
• De alimentos sólidos: frutas y verduras
• Las bebidas alcohólicas y las que contienen cafeína (como el café, el té y las colas) no son las mejores opciones, puesto que tienen un efecto diurético (eliminador de agua).

¿Cuánta agua debe beberse?
La cantidad de agua que necesita el organismo depende de muchos factores: edad, peso, clima, actividad física, enfermedades asociadas, tipo de alimentación…
Una ración recomendación diaria adecuada para personas sanas en condiciones normales con una transpiración normal sería desde 35 ml/kg de agua para adultos hasta 50-60 ml/kg de agua para niños.
Ejemplos:
• Mujer de 60 Kg: 35*60= 2.100ml
• Hombre de 70 Kg: 70*35=2.450ml
• Niño de 2 años 16 kg= 16*50=800ml

¿Qué ocurre si no bebemos agua?
Si no se consume diariamente la cantidad de agua requerida, se presenta un desequilibrio en los líquidos corporales, lo que ocasiona deshidratación que, de ser grave, puede convertirse en potencialmente mortal. Una pérdida del 10% origina alteraciones graves: mareos, desmayos, calambres… y un 20% puede causar la muerte.

¿Quién debe beber más agua?
Las personas que vivan en lugares cálidos y secos, los atletas y quienes padecen ciertas enfermedades (hipertensión, estreñimiento, retención de líquidos…)
El sudor, una alimentación muy salada, vómitos, diarreas o infecciones diversas acompañadas de fiebre, aumentan las necesidades normales de agua.

¿Qué es la famosa “retención de líquidos”?

El cuerpo trata de mantener el nivel de agua total y, por tanto, una concentración constante de electrolitos, entre ellos el sodio. Cuando éste es elevado, el cuerpo retiene agua para diluir el exceso de sodio, aumentando la sensación de sed y produciendo menos orina.
Por el contrario, cuando la concentración de sodio desciende demasiado, los riñones excretan más agua para restaurar el equilibrio.

Los cuatro mitos principales” sobre los beneficios que implicaría el consumo adicional de agua:
En las personas sanas, más de 1 ½ l no implica mejor salud.

• Que genera una mayor secreción de toxinas: En lo que respecta a la eliminación de toxinas: “Los riñones limpian las toxinas. Eso es lo que hacen los riñones. Lo hacen muy eficazmente e independientemente de cuánta agua ingiera una persona. Cuando se consume mucha agua, todo lo que se hace es generar más orina pero no más toxinas en ella”.

• Que mejora la tonicidad de la piel: Ningún estudio mostró una mayor tonicidad en la piel como consecuencia del aumento de la ingesta de agua.

• Que causa saciedad: en cuanto a la sensación de saciedad que produciría beber mucha agua, el experto señaló que no hallaron evidencia científica consistente y añadió que estaba “poco claro si eso era exactamente cierto”. “Lo que nadie ha estudiado es si alguien realmente pierde peso a largo plazo si se somete a un régimen de consumo de grandes cantidades de agua”.

• Que reduce la frecuencia de aparición del dolor de cabeza: Asimismo, tampoco se encontró evidencia de que tomar más agua prevenga las jaquecas.

Si bien tomar mucha cantidad de agua no ayudaría a una persona, tampoco sería dañino.

¿EL agua adelgaza? ¿Beber agua durante las comidas engorda? Estas son preguntas frecuentas que se derivan de mitos sobre el agua.

¿Cuándo debemos beber agua?

• No durante las comidas ( a la famosa pregunta de que si el agua engorda en las comidas):
• El agua es acalórica, por lo tanto no engorda la tomes cuando la tomes, pero si consumimos agua en grandes cantidades durante o después de las comidas, disminuimos el grado de acidez en el estómago al diluir los jugos gástricos. Esto puede provocar que la digestión se haga más lenta, los nutrientes no se asimilan bien y pueden almacenarse en forma de grasa. Si las bebidas que tomamos con las comidas están frías, la temperatura del estómago disminuye y la digestión se ralentiza aún más.
• Como norma general, debemos beber en los intervalos entre comidas, entre dos horas después de comer y media hora antes de la siguiente comida.
• Está especialmente recomendado beber uno o dos vasos de agua nada más levantarse. Así conseguimos una mejor hidratación y activamos los mecanismos de limpieza del organismo.

¿Qué agua debemos beber?
Es preferible consumir agua mineral, o de un manantial o fuente de confianza (es conveniente que la analicen en un laboratorio), al agua del grifo.

¿Por qué no es buena el agua del grifo?

A las redes públicas de distribución de agua se le añaden compuestos químicos como el flúor o el cloro, que a pesar de ser imprescindible para evitar la contaminación microbiológica, puede resultar peligroso incluso en las dosis utilizadas por la sanidad pública. En Estados Unidos se ha comprobado que uno de cada cuatro cánceres de vejiga en no fumadores, o uno de cada diez en fumadores, se debe a la cloración del agua potable.
• Además, si las tuberías por donde circula el agua hasta nuestro grifo están hechas de plomo, es conveniente saber que este metal pesado se disuelve en el agua de consumo, y que el plomo es un tóxico para el organismo.
• También se pueden encontrar en el agua del grifo otros elementos altamente tóxicos como el mercurio, el cadmio y los nitratos de los pesticidas agrícolas (especialmente en zonas industriales o agrícolas).

¿Qué es la potomanía?
El consumo excesivo de agua se denomina potomanía y es un síntoma de un desequilibrio psiquiátrico. El trastorno consiste en un deseo frecuente de beber gran cantidad de líquido, de manera compulsiva y sin sentir en especial sed, y acompañado de una sensación placentera.
Llegan a beber hasta 7 litros o más.
El exceso de líquidos puede ocasionar que los componentes de la sangre se diluyan, y se produzca un desbalance en la concentración de electrolitos.
La hiponatremia es una consecuencia grave que puede aparecer en caso de potomanía, y consiste en que el organismo concentra una cantidad muy baja de sodio en la sangre (natremia es inferior a 120 mEq/l). La hiponatremia grave impide el funcionamiento normal del cerebro, los músculos, los órganos y el metabolismo. El resultado puede provocar nauseas, cefaleas, letargo, convulsiones y coma.
Bueno, ya sabemos algo más del principal componente de nuestro cuerpo, ¡¡y del planeta!!