Alimentación Antiaging

La medicina Antiaging, o lo que es lo mismo, la Medicina Antienvejecimiento, es la medicina del futuro, la gran Medicina preventiva del S. XXI.
Esta disciplina pretende intervenir en el proceso de envejecimiento y mejorar la calidad de vida.
No hay ningún médico con el título de “Especialista en Medicina Antienvejecimiento”, sino que profesionales de diferentes disciplinas aportan sus granitos de arena para ayudar a dar calidad a los años. Endocrinos, geriatras, dermatólogos, psicólogos, farmacéuticos, cirujanos plásticos y, cómo no, nutricionistas, colaboran en la prevención del envejecimiento prematuro.
Para nada es una medicina innovadora, el elixir de la eterna juventud hace ya muchos siglos que se busca y no son pocos los que han vendido su alma al diablo por conseguir la inmortalidad…, y otros que han vendido su cartera al cirujano plástico…
Son cinco los factores que aceleran nuestro envejecimiento: la contaminación, el tabaco, el estrés, el exceso de radiación solar y una mala alimentación
Hace 2000 años, un clásico, el poeta Juvenal, decía: “Men sana in corpore sano”, y es que es inevitable separar cuerpo y mente cuando hablamos de alimentación y salud.
Otro clásico, Hipócrates, decía 500 años antes de Cristo, “Deja que el alimento sea tu medicina y tu medicina el alimento”.
Sin pretensión de pasar a la Historia por mis aforismos, yo añadiría dos más: “nos comportamos como comemos” y “crecemos y envejecemos como comemos”
En adelante dejen que les hable de cómo la alimentación previene el envejecimiento físico y de cómo protege a nuestra mente y de cómo la alimentación puede marcar nuestro carácter.
Las costumbres están cambiando y se está perdiendo el valor tradicional de la comida: reuniones familiares, festividades religiosas como La Navidad…están siendo sustituidas por la comida rápida, los platos precocinados y congelados. Cada vez son menos las madres y abuelas que se pasan el día preparando con cariño los platos para toda la familia y cada vez se ven menos familias sentadas alrededor de una mesa explicando cómo les ha ido el día.
La humanidad, hasta bien entrado el S.XX, ha dedicado mucho esfuerzo a buscar y elaborar la comida. Hoy todo es más fácil, afortunadamente ya no tenemos que salir a cazar, pero el encontrarlo todo tan fácil en los supermercados también tiene sus inconvenientes.
Para empezar ya no tenemos que hacer ejercicio recogiendo las hortalizas del huerto, ni criando a nuestros animales, pero seguimos comiendo las mismas cantidades, o más, de alimentos. Tenemos pues la primera y más evidente consecuencia del nuevo estilo de vida, la epidemia del S.XXI, la Obesidad.
Pero antes les comenté que una mala alimentación también afecta al carácter, dejen que les explique por qué una mala alimentación puede hacer que las personas estén más irritables, tengan mala concentración, sean más agresivas…
Un exceso de azúcar y refinados, provoca subidas y bajadas de azúcar en nuestra sangre. El páncreas se altera y acaba descompensando su producción de insulina. Esto provoca hipoglucemias y el cuerpo, buscando más azúcar para compensar, nos impulsa a comer más refinados y productos azucarados cuya glucosa es de rápida absorción. Este proceso provoca, además de un descontrol hormonal, cambios bruscos de carácter por las subidas y bajadas energéticas.
No sólo la comida basura provoca estos efectos en nuestro organismo, también otros productos consumidos en exceso como el alcohol y los estimulantes como el café.
Otra consecuencia de la mala alimentación es una pérdida de los sentidos del olfato y del gusto. La comida rápida, la bollería industrial…, huelen muy parecidas. Nuestro cuerpo, en busca de nuevos sabores nos impulsa a comer más y estamos provocando alteraciones en las señales de la saciedad. Resultado: cada vez queramos raciones más grandes de comida. Sólo les diré que las calorías de un menú XXL de un restaurante de comida rápida tiene las mismas calorías que 4 tortillas de patatas.
Son diez los mandamientos que, mediante la alimentación, nos van a ayudar a envejecer con salud y calidad de vida.
Primer mandamiento: “Tus raciones serán moderadas”. Conforme envejecemos nuestras necesidades energéticas van disminuyendo. Debemos comer menos cantidad y más nutrientes.
Segundo mandamiento: “no comerás alimentos refinados y ricos en azúcar”. Además de los cambios de carácter y descompensación hormonal mencionados anteriormente, los excesos del azúcar tienen otras consecuencias terribles. El azúcar que nuestro cuerpo no transforma en energía se acumula en las paredes de nuestros tejidos provocando: arrugas si se coloca sobre las fibras de colágeno, artrosis si se coloca sobre nuestras articulaciones, falta de memoria y depresiones si se coloca sobre nuestras neuronas, enfermedades digestivas si se coloca sobre las paredes de nuestro intestino…
Tercer mandamiento: “prevendrás la obesidad”. La epidemia del S.XXI no sólo conlleva problemas estéticos, también es precursora de diabetes, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos elevados, enfermedades cardiovasculares, insuficiencia respiratoria, cálculos biliares, algunos tipos de cáncer…
Cuarto mandamiento: “pondrás calidad en tu plato”. Nutriente es la palabra clave para envejecer con salud: vitaminas, minerales… Y también antioxidantes, que protegerán a nuestro organismo de los radicales libres, es decir de los efectos de la contaminación, tabaco, estrés, radiación solar y mala alimentación.
Quinto mandamiento: “Comerás, al menos, cinco raciones de frutas y verduras diarias”. Los vegetales son ricos en Fitonutrientes, es decir, de pigmentos que les dan color y que les protegen de las agresiones externas. Estos Fitonutrientes nos aportan innumerables beneficios: previenen infinidad de enfermedades y del envejecimiento prematuro. Cuanto más vivo es el color del vegetal, más Fitonutrientes contiene. Pero no sólo las frutas y verduras nos aportan beneficios, también los frutos secos y las legumbres.
Sexto mandamiento: “Evitaré la carne roja”. La carne roja acidifica nuestra sangre y provoca muchas enfermedades, entre ellas colesterol y triglicéridos elevados, ácido úrico…
Séptimo mandamiento: “comeré más pescado”. La proteína de alta calidad biológica debe provenir en su mayor parte del pescado. El pescado además ayuda a bajar el colesterol, a mantener nuestra piel y sistema nervioso en forma gracias a sus aceites saludable, a evitar la obesidad…
Octavo mandamiento: “comeré alimentos ricos en minerales”. Alimentos que contengan calcio, hierro, magnesio, zinc, potasio, iodo…Éstos se encuentran en la mayoría de verduras y frutas, también en el pescado, en los lácteos, en la carne blanca, en los cereales integrales, en los frutos secos…Los minerales mantiene a raya nuestro sistema muscular, óseo, nervioso, vascular…, y son reguladores hormonales entre otras muchas cualidades.
Noveno mandamiento: “Comeré grasa saludables”. Debemos comer grasa, son necesarias para nuestro organismo, pero estas deben provenir del aceite de oliva, de los frutos secos y del pescado.
Décimo mandamiento: “Beberé más agua”. El agua no sólo nos mantiene hidratados sino que también nos ayuda a eliminar toxinas.
En resumen eso es todo. Pero no olviden que todo ayuda y que un poquito de ejercicio y una vida más relajada nos ayudarán a envejecer con calidad de vida.
Hasta pronto

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