Comer fuera de casa
La comida fuera de casa
El otro día hablábamos de la importancia de un buen desayuno, y es que las prisas y el ritmo de vida que llevamos a veces no nos permiten desayunar bien. Pues lo mismo pasa con las comidas; nuestro actual ritmo de vida no nos permite en muchas ocasiones comer en casa y tenemos que recurrir a la comida de fiambrera o a comer en restaurantes. Ante esto algunas recomendaciones para comer de manera saludable.
1. Elegir el sitio
• Por la calidad de los alimentos: Un local con mucho público no sólo es indicativo de que la comida que sirven es buena, además garantiza que los menús se consumen y que no se dan platos preparados del día anterior.
• Conviene, asimismo, evitar lugares donde la higiene no se cuide especialmente y mucho más en verano.
• En esta época debemos tener mucho cuidado con comer salsas o huevo fuera de casa, porque se corre el riesgo de sufrir gastroenteritis o salmonelosis.
2. Qué comer para cuidarnos:
• Una recomendación obvia, es evitar la comida rápida. Las hamburguesas, bocadillos y pizzas tienen gran cantidad de grasa e hidratos de carbono que perjudican nuestro organismo, ya que son lo opuesto a una dieta sana y equilibrada. Si tenemos que recurrir a este tipo de establecimientos, siempre que sea en contadas ocasiones, o bien tener en cuenta otras opciones como ensaladas.
• En cualquier caso, siempre que podamos, tenemos que dar prioridad a restaurantes de comida casera y variada.
• En los menús tenemos que hacer un buen conjunto con el primero y el segundo. Por ejemplo unos buenos primeros serían: ensaladas, gazpachos, verduras…y unos buenos segundos: plancha: pollo, pavo, pescado…, proteína cocinada de manera suave. Arroces o pastas de manera ocasional (1 día a la semana). Hay que evitar siempre que se puedan los guisos y preparaciones contundentes.
• ¿Qué puedo pedir en un…? En un italiano: ensalada de primero y de segundo comparte o pide una ración pequeña de pasta con verduras y de postre ¡evitar el tiramisú!!! En un chino: La comida china, bien elegida, es una de las menos calóricas. Prueba con estos ingredientes: Arroz, ensalada, pollo… Hay que evitar comer demasiado pan. El cereal es una excelente fuente de fibra e hidratos de carbono, pero no conviene abusar. Con una pequeña pieza tenemos suficiente.
• Beber agua
El agua debe ser la alternativa a los refrescos. Este tipo de bebidas están muy azucaradas, y además tienen gas, que no favorece la buena digestión. Los licores de sobremesa provocan somnolencia y no son adecuados para después de trabajar. Lo mejor es el agua, y más en verano, una época en la que el cuerpo requiere hidratarse constantemente.
• También es recomendable tomar un vasito de vino en la comida, ya que es muy rico en antioxidantes.
• Pan: alimento muy saludable pero hay que moderar su consumo
• Hay que limitar el consumo de postres: un café, una infusión o una pieza de fruta de temporada será la mejor opción para acabar bien una comida.
3. Tiempo que le dedicamos: Intentaremos comer siempre a la misma hora y dedicarle al menos 40 minutos, ya que comer deprisa sin apenas masticar produce malas digestiones. Si hacemos de la comida un momento de relax, para disfrutar de la comida y de una animada charla con compañeros o amigos, conseguiremos por un momento olvidarnos de las tensiones laborales.
4. Después de comer….Un paseo hasta el trabajo
Después de comer no sólo entra sueño, sino una incómoda sensación de pesadez. Para los que no puedan disfrutar del placer de una breve siesta, una solución es dar un paseo hasta el lugar de trabajo. Una actividad física ligera contribuye a facilitar en gran medida la digestión.
5. Para compensar… La cena siempre será ligera y baja en grasas, aprovechando para tomar sopas y consomés caseros, verduras cocidas o rehogadas, ensaladas frescas, pasta fría y pescados blancos.